Narra Abbie
-Hola.- dice con una voz preciosa.
Yo pego un grito ahogado.
-¿Como has...?- empiezo a preguntar,
pero el me corta y pone su dedo sobre mis labios.
-Shh.- lo aparta.
-¿Como has hecho eso? No había nadie
a mi alrededor y en un segundo apareces tú. ¿Como lo has hecho?
Pasa una eternidad, en la que el chico
misterioso se ocupa de mirar al suelo con una sonrisa.
-Te he hecho una pregunta. ¿Me vas a
responder?
-Te responderé cuando te conozca
mejor. Sabes, es mejor no responder a las preguntas de un extraño.
-Pero... ¡eres tú el que aparece de
la nada!- digo, nerviosa.
Él ríe.
-Eres tú la que habla con un completo
desconocido. Podría ser un violador de niñitas pelirrojas. Podría
hacerte esto...- me coge de la mano, me levanta y me coge en brazos,
de modo que no me pueda mover. Noto sus trabajados músculos debajo
del elegante traje que lleva, de modo que con un brazo me levanta
fácilmente, y con la mano libre me tapa la boca.- Y todo esto por
hablar conmigo.- dice, mirándome a los ojos y sonriendo. Me miraba
de una forma vagamente familiar desde detrás de sus enormes gafas,
una mirada que parecía que podía descubrir todos tus secretos. O
como si ya los conociera.
Finalmente, me suelta suavemente y se
vuelve a sentar. Yo me siento a su lado.
-Después de lo que acabo de hacer, ¿te
sigues sentando a mi lado?
-¿Vas a responder a mi pregunta?
-No, al menos que tú me respondas una
a mi.
-¿Cual?
-Eh, si te respondo al “¿cual?” ya
te estaría respondiendo algo.
-Hazme la pregunta.- digo, perdiendo
los nervios.
Él parece pensarlo durante una
eternidad, cuando al fin pregunta:
-¿Has venido con alguien? Al baile,
digo.
-Sí.
Él ríe y se tapa la cara, haciéndose
el frustrado.
-¡Mierda, que forma de perder mi
valiosa pregunta!
No puedo evitar soltar risita.
-¿Para que lo querías saber?
-¿Quieres usar esa pregunta como tu
Valiosa Pregunta?
-No la verdad, es que no.
-Vamos, pregúntame.- dice, sin perder
la sonrisa.
Yo pienso durante un rato, pero al
final la ignorancia me puede.
-¿Como has hecho eso?
Él se levanta, y yo también, quedando a su altura. El chico coge una flor de la planta
que hay al lado y me la ofrece. Bajo la vista un momento para
observarla, y escucho su voz en mi oído.
-Un mago nunca revela sus secretos.-
dice susurrando a mis espaldas, con una suave risa irónica.
Cuando me giro, veo que el chico se
está alejando ya. Yo le sigo.
-¿Cómo te llamas? ¿Voy a... volver a
verte alguna vez? ¿Por qué te has quedado a medias con la
respuesta?- pregunto.
-Paciencia, pequeña. Son más
preguntas de las que debes hacer. En cuando a la última... bueno,
nunca prometimos que la Valiosa Pregunta tuviese respuesta,
¿verdad...- me mira intensamente a los ojos.-...Abbie Carrington?
Él sigue andando y yo me quedo
mirándolo hasta que le pierdo.
¿Qué acaba de pasar?
Narra Ethan
Abbie está tardando mucho. No sé si
debería preocuparme.
Me despido de todos los chicos y salgo
de allí. Busco a Abbie por los alrededores.
No la veo. Estoy empezando a asustarme.
¿Y si...?
Ya estaba empezando a marcar su número,
cuando la veo empujando los ladrillos que hay en la pared de la
derecha
-¿Abbie? ¿Qué haces ahí?
-Tiene que haber una puerta o algo...-
dice, murmurando para sí misma. No se ha dado cuenta de que estoy
aquí.
La vuelvo a llamar, y como veo que no
me escucha, la abrazo por detrás suavemente. Ella se gira
bruscamente.
-Ah, hola... lo siento, se me ha pasado
lo de entrar en la fiesta...
-Bueno... no importa. ¿Qué has hecho
todo este tiempo fuera?, ¿qué haces ahora?
-Pues verás...- veo que abre la boca y
se queda pensando, pero después la cierra y vuelve a hablar,
nerviosa.- Yo... bueno, es una historia larga de contar. Ahora mejor
no...
Suspiro y sonrío.
-¿Vamos dentro?
Ella me coge de la mano y sube las
escaleras. Yo la sigo.
Cuando entramos, hay más gente que
antes. Veo que Abbie resopla y se pone de puntillas, como buscando a
alguien.
-¿A quién buscas?
-Ah, bueno, no creo que le conozcas.
La miro como pidiendo más información,
pero lo ignora y sigue buscando, frustrada.
-Abbie.
-¿Sí?- ella se gira hacia mí y me
mira.
-¿Qué pasa?
Narra Abbie
Suspiro y se lo cuento todo, o casi
todo. No añado que sentía que ese chico... me atraía de una forma
muy rara, como si ya le conociera, ni la sensación que siento cuando
estoy con todas estas personas.
-Pero... ¿te ha hecho algo?- pregunta,
preocupado.
-No, no. Más bien me ha tratado como
si fuésemos amigos.
-Le acabas de conocer. Ni siquiera
conoces su nombre.- dice. Parece molesto, o algo.
-Eh, que no he dicho que lo seamos.
-Vale.- se gira y anda hacia la mesa.
-¿Por qué te pones así?- pregunto,
siguiéndole.
Ethan cierra los ojos y niega con la
cabeza.
-¡Hola, pareja!- dice una alegre voz a
nuestras espaldas.
-Hayley.- sonrío, y me giro.
-¿Qué tal os va la fiesta?
-Perfecta.- dice Ethan entre dientes.
-Bien. No estoy acostumbrada a tanta
gente.
-Ya te acostumbrarás. Si empiezas a
salir con Ethan, vas a ir a muchas fiestas, ya que él es muy
popular. Ya verás.- dice ella, sonriente.
Yo les miro a los dos y hago una
sonrisa forzada.
¿Quién ha dicho que quiera salir con
él? A ver, me gusta, pero como amigo...
-Hayley, ¿vienes un momento?- Ethan se
levanta y se alejan.
Me quedo sola y empiezo a hacer ritmos
con el pie, aburrida. Miro fijamente mi móvil, que está encima de
la mesa. Me concentro en su pantalla.
A los segundos, aparece un mensaje en
la pantalla.
“Estás muerta”.

Noooo!!!! No se puede morir ahoraaaa!!!!!! :@
ResponderEliminarJAJAJAJAJA tú esperate, que todavía no se acaba c:.
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