sábado, 17 de mayo de 2014

Capítulo 6.

Narra Abbie
Me quedo helada mientras miro el mensaje.
Esas palabras no dejan de retumbar en mi cabeza: “estás muerta, estás muerta, estás...”
Respiro hondo. No sé por qué me ha entrado miedo. Será una broma pesada de cualquiera. Sí, es eso. Todos me odian.
Pienso eso para que la idea se me quede en la cabeza. Sin embargo, no me quito de encima esa sensación de pánico que tengo, de realismo.
Miro la pantalla de nuevo. Las letras van desapareciendo una por una, hasta que queda un fondo negro.
Respiro hondo y me pongo la mano en la frente. Me estoy mareando.
Poco después, llega Ethan y se sienta a mi lado.
-Abbie... siento lo de antes. No... no prentendía ponerme borde...
Sacudo la cabeza y fuerzo una sonrisa, para no preocuparle.
-Tranquilo, está bien. No pasa nada.
Él sonríe y me coge de la mano por debajo de la mesa.
Llega la hora de votar por el rey y la reina. Decido votar por Hayley y su novio.
Cuando Miss Grey, la secretaria del director y encargada de los votos, pasa por la mesa de cada estudiante, ellos me miran y sonríen. Busco la mirada de Ethan, pero éste está atento a su móvil.
Cuando anuncian a los ganadores, Jackie y su novio suben al escenario y saludan a todos. Parecen la típica pareja ideal.
-Gracias, gracias por votarnos.- dice Jackie.- Es un honor. Pero está claro que Bill y yo no hubiésemos ganado sin el apoyo de nuestros grandes amigos, Abbie Carrington y Ethan West. ¡Por favor, subid a disfrutar de la fama que os habéis ganado!
Ethan me mira a mí, y yo le miro a él. ¿Por qué dicen que somos sus amigos? Probablemente, Jackie sea mi enemiga.
Ethan me aprieta suavemente la mano y le veo con intenciones de levantarse. Sin embargo, yo me quedo sentada y le miro, negando con la cabeza.
-Ethan, no, por favor, no...- susurro.
-Vamos, Abbie. A ver que dicen.
Resoplo y me levanto. Caminamos entre la gente que nos mira, él con paso decidido, y yo con la mirada baja. No me gustaba que me mirasen. Parecía que me atravesaban con sus ojos y veían todos mis secretos.
Cuando llegamos hasta el escenario, subo las escaleras, ya más decidida. Pero cuando voy a pasar por delante de Jackie, esta me pone la zancadilla discretamente.
Caigo haciendo el máximo ruido posible. Pego un pequeño grito ahogado y tiro el teclado y el micrófono que hay. El teclado cae sobre una de las azules lonas que hay rodeando el escenario, que hace que ésta se caiga, dejando ver todo el gimnasio. La tela hace caer algunas bombillas, y una gran luna de aluminio que hay colgada.
Levanto la vista del suelo y miro todo lo que he provocado. Son apenas unos segundos de paz, cuando empiezan las insoportables risas. 
Estoy empezando a ponerme muy nerviosa. Me miro las manos y cierro los ojos. Sí, sí. Lo siento. Esa extraña energía llega a mi.
Todas las luces del gimnasio empiezan a parpadear, pero nadie presta atención. Miro mi móvil, que sigue encima de la mesa, y veo que ha aparecido otro mensaje, pero no llego a leerlo,
Me tapo la cara con las manos y me levanto torpemente. Salgo corriendo lo antes que puedo de aquel lugar, y después me siento en un banco que hay cerca de la entrada.
A los varios minutos, noto una mano en mi hombro. Me limpió las lágrimas.
-¿Qué quieres? Ethan, ya sabía que querías volver a reírte de mí. Déjame en paz.
Él no hace caso y se sienta a mi lado.
-No tenía nada que ver, Abbie. Yo no tenía ni idea.
-Ya...
-En serio.- dice él. Me coge de la cara y suavemente me la gira para que le mire.- ¿Crees que te haría eso?
-¿Por qué no ibas a hacerlo?
-Por... porque... te quiero.- susurra él.
-¿Ah? ¿Desde... cuando?
-Desde que te conocí.
Pienso en años atrás, cuando nos conocimos. Bueno, éramos mejores amigos, pero eso ya pasó.
-¿Me lo dices ahora?- pregunto, me levanto y empiezo a cruzar la calle.
-ABBIE, ¡NO!- le oigo gritando.
Pero cuando me giro ya es tarde, al coche que viene hacia mí no le da tiempo a parar.


Me despierto, todavía cansada, en el hospital.
Cuando abro los ojos, veo una sombra que sale de la habitación.
Niego con la cabeza. Todavía me está afectando el golpe.
No hay nadie en la habitación, pero al rato, entra mi madre, con cara de preocupación y de no haber dormido nada.
-¡Cariño!- dice, y corre a abrazarme.
-Hola, mamá.
-¿Qué tal estás? Has dormido un día entero, pero ya estás recuperada, y solo es un hueso del brazo roto...
-Estoy muy bien, gracias.- corto, sonriendo.
Después de que mi madre me pregunte mil cosas, al fin llega una pregunta que no tiene que ver con mi salud.
-¿Qué tal el baile? Quitando el accidente, claro.
Me quedo callada mirando al suelo, y al fin respondo.
-Bien.- miento.
No quería preocupar a mi madre con los rollos de que si se ríen de mí, que si me han pegado...
-¿En serio? Eso es genial.
-Lo sé. ¿Ha... ha venido alguien a verme...?
-Ese chico, Ethan, ha estado aquí toda la noche. Luego se tuvo que ir.
-¿Nada más?
-Bueno, su hermanastra también ha estado, pero en la sala de espera y solo un par de horas... no me gusta esa chica.- resopla.- Ah, también vino un chico, pero no sé quien es. Entró durante unos cinco minutos y después se fue. Era raro.

Alzo las cejas y empiezo a pensar. ¿Quién podía ser?


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