-Estoy segura de que tienes algo más
que esto.
Me volvió a empujar y me hice un
ovillo en el suelo.
-No... no tengo más dinero que ese...-
dije con la poca voz que me quedaba.
Ella me pegó otra patada y después oí
un portazo y un grito, pero estaba demasiado cansada como para abrir
los ojos.
Cuando me despierto me veo en mi
habitación, tumbada en mi cama. Llevo puesta la ropa de esta mañana.
No oigo a mi madre, así que supongo
que se habrá ido a trabajar. Me levanto y me miro al espejo.
Tengo la cara hinchada, y llena de
moratones. Me levanto un poco la camiseta y me miro el abdomen. Lo
tengo lleno de moratones. No es muy raro verme así, la gente se mete
conmigo a menudo.
Me voy al baño y me doy una ducha
rápida. Me visto y miro la hora. Todavía hay clases. No sé si
debería volver, pero cojo la mochila y voy caminando hacia el
instituto.
Cuando llego, todos se ríen de mí
cuando paso a su lado. Bajo la cabeza y me suelto el pelo para que no
se me vea la cara.
-Eh, pelirroja. ¿Necesitas que te
salve un profesor? Está claro que no sabes valerte de ti misma.
Eran Jackie Sway y sus amigas. Las que
siempre se metían conmigo.
Yo no digo nada y sigo andando con la
mirada baja.
Narra Hayley
Una vez nos alejamos de a Abbie me giro y miro a Jackie.
-Eso no hacía falta. Ya te has metido
con ella suficiente, ¿no? Déjala en paz.
Todas las del grupo se giran y me
miran.
-Vamos, Hayley. Es Abbie Carrington. Tú sabes
como es, odiosa. No sé como puedes decir eso.
Suspiro y bajo la mirada.
Entramos en la cafetería y nos
sentamos en la mesa de siempre. Las chicas no paran de hablar del
baile del sábado. Yo miro de lejos a Abbie, que está sentada en
una mesa sola, leyendo.
Miro a las demás y me levanto. Nadie
me hace caso, así que cojo mi comida y me siento al lado de Abbie.
-Hola.- digo sonriendo.
Ella levanta la vista durante un
segundo y después vuelve a mirar el libro.
-¿Qué tal?
Parece que pasa una eternidad, cuando
por fin responde.
-¿Tú que crees? ¿No me has visto la cara?
-Oye, siento lo que ha pasado. Ya sabes
como son.- señalo al grupo y sonrío.
Ella esboza una pequeña sonrisa y
vuelve al libro.
-¿Vas a ir al baile? Las chicas están
obsesionadas.- digo.
-¿Ah?
-¿No lo sabes? El sábado hay un
baile.
-No lo sabía, no.
-¿Vas a ir?
-No. Nadie quiere ir conmigo, y no voy
a ir sola. Ya os reís mucho de mí como para eso.
-Mira, Abbie, estoy intentando ayudarte. Quiero ser tu amiga, pero para que haya amistad me tienes que escuchar, ¿vale?
-Vale.
-Siento todo lo que ha pasado desde...
¿sexto?
-Empecé a ser la marginada en cuarto.
-Ah... que rápido pasa el tiempo, ¿eh?
-No para mi.
-Bueno, me tengo que ir. Seguro que
alguien te pide ir al baile.- sonrío, la acaricio el brazo y me voy.
Narra Abbie
No sé porque esa chica me ha ofrecido
su ayuda. Seguro que es una broma. Solo quieren reírse de mi.
Suena el timbre y me toca la hora
libre. Subo a la biblioteca y cojo unos cuantos libros. Me siento en
una mesa vacía y empiezo a leer.
Al rato oigo una voz que me interrumpe
de mi lectura.
-Hola, Abbie Carrington.
Levanto la vista y veo a Ethan West. Es
uno de los chicos más populares del instituto.
-Hola...
-Sabes quien soy, ¿verdad?
-Estaré marginada pero no soy tonta.
Él ríe.
-Eres divertida.- sonríe y se sienta
enfrente.
-Todo lo que puedo ser...
-¿No te preguntas por qué te estoy
molestando?
-Supongo que será una de vuestras
bromas de mal gusto.
-No. Me preguntaba si vendrías al
baile conmigo, la verdad.
Me quedo mirándole.
-No tiene gracia.
-Claro que no. ¿Qué me dices?
-Odio vuestras bromas.
Me levanto, recojo los libros y salgo
de la biblioteca.
-Abbie.
Ethan me sigue.
-Va en serio.
Me giro y le miro.
-¿Crees que te mentiría en esto?
-¿Por qué razón quieres ir conmigo?
-Me pareces una chica interesante.-
dice él sonriendo.
Me quedo pensándolo un segundo.
-Tengo que pensarlo.
-Sería un placer que Abbie Carrington
me hiciera esperar.- sonríe y se va.
Miro como se aleja y sonrío un poco.

K pena... :(
ResponderEliminarSigue escribiendo , por favor...